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Conjunto de partículas microscópicas negras, que se pegan en la chimenea al quemar la leña.

Aunque no es una tarea fácil, hay que intentar mantener siempre limpia la chimenea, pues la capa de hollín es altamente combustible  y puede facilitar incendios. El mejor sistema es el efectuado desde arriba hacia abajo, desde el tejado con cepillos largos o con un saco lleno de paja atado a una cuerda y un peso que ayude a su descenso. De todas formas, nadie va a evitar que te tiznes de negro, ni siquiera el pañuelo en la cabeza con cuatro nudos. Lo mejor es contratar a un deshollinador y mientras él limpia la chimenea, puedes tararear la canción de Mery Poppins.

La exposición prolongada a esas minúsculas partículas de hollín produce cáncer de escroto que se descubrió al ver el alto porcentaje de deshollinadores afectados. También eleva significativamente el riesgo de cáncer de pulmón y otras enfermedades respiratorias y cardiacas.

Sin embargo algunos dicen que tiene efectos beneficiosos como por ejemplo:

-Contra el dolor de garganta; cocer un trozo de hollín en la proporción de 1 ó 2 dracmas de hollín por libra de agua, colar el agua y tomar en ayunas un vaso durante tres días.

-Contra el herpes; Mezclar el hollín con potasa cáustica y añadir flor de azufre en las proporciones adecuadas.

Mi abuela me explicó un sencillo, barato y eficaz método para limpiar la chimenea, consistente en echar unas mondas de patata cuando el fuego esté fuerte. El hollín se desprenderá como por arte de magia.

Autor: 
El barranco Valdilongo