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Lomo similar a un caballón que sirve de lindero entre las parcelas, que no se cultiva, en el que crece con libertad la maleza y en el que a veces anidan las pequeñas aves.
Talud sin cultivar entre dos fincas que están a desnivel.
Cuando las labores del campo se hacían de forma tradicional, en el cirato se dejaba la comida, el agua y también el vino, tapado con una manta hasta que se echaba un trago o llegaba la hora de comer.
Actualmente y debido a la concentración parcelaria y a la fuerza de los tractores al arar, muchos de los ciratos y caminos han desaparecido y además no se cumple el refrán que escribió El Santero: “El que de camino hace campo, del campo le harán camino”

Autor: 
El barranco Valdilongo