Entrar

style="display:block"
data-ad-client="ca-pub-6234393606281419"
data-ad-slot="3295781887"
data-ad-format="auto">

style="display:block"
data-ad-client="ca-pub-6234393606281419"
data-ad-slot="7725981489"
data-ad-format="auto">

Coger las espigas que los segadores han dejado en el rastrojo.
Una vez segado, los vecinos del lugar tenían los mismos derechos que el dueño que sembró, pero para espigar había que esperar a que se segaran las parcelas lindantes, para evitar la tentación de hurtar mieses ajenas.
Decía mi abuela que al atardecer es cuando mejor se espigaba.

Autor: 
El barranco Valdilongo