Los nidales eran unos cestos grandes, que generalmente estaban unidos de dos en dos y se colgaban en el corral, con paja limpia en su interior.
Las gallinas subian al nidal y ponían los huevos y nosotros cuando eramos pequeños cogíamos con mucho cuidado y colocábamos en la huevera de la abuela.
Casi todas las gallinas tenían su nidal preferido y siempre ponían en el mismo, aunque siempre había alguna "independiente" que los escondía por el corral y nos encantaba encontrarlos.

Autor: 
El Arrabal