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Utensilio de cocina utilizado para picar. Consta de una parte metálica afilada por su lado curvado, y por el lado opuesto unido a un palo de madera.
Tanto tiempo cebando al cochino y por fin se acerca el día en que ocurrirá uno de los acontecimientos familiares más importantes del año.
Algunas religiones prohíben comer carne o productos procedentes de este animal, y aunque en el Deuteronomio se lee, “No cometáis abominación alguna. He aquí los animales que comeréis: el buey, la oveja y la cabra; el ciervo la gacela y el corzo; la cabra montés, el antílope, el búfalo, la gamuza… El puerco que tiene la pezuña dividida pero no rumia, es inmundo para vosotros. No comeréis sus carnes”, por fortuna la Iglesia Católica permite su consumo.
Bueno, a lo que íbamos. Llega la matanza. La noche anterior, había que cortar la cebolla para hacer las morcillas. Se troceaban las cebollas en cuatro partes, después en la gamella, con este utensilio que tiene unidas la cruz y la media luna, a base de golpes se iban seccionando hasta reducirlas a trozos pequeños.
Es cuando se llora la muerte del cochino con un día de anticipación.
Mi abuela decía que para no llorar con la cebolla, había que meterse una rebanada de pan en el pecho.

Foto de la Picadera en el álbum “Antigüedades y reliquias”

Autor: 
El barranco Valdilongo