Tradición en algunos pueblos de Castilla, Galicia y Europa, de origen celta, al parecer, para celebrar el fin del invierno y que pedir que vinieran buenas cosechas.
Consistía en elegir un arbol al que se talaba, se le sacaba la corteza y se untaba el tronco con jabón o manteca. Se colocaba en medio de la plaza, siendo muy dificil pingarlo y los mas atrevidos trepaban por el tronco y si llegaban arriba sin caerse obtenían obsequios.
Tambien se ponían cintas y los solteros y solteras danzaban alrededor entrelazando las cintas.

Autor: 
El Cerro de las Eras