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Piscolabis que se tomaba a media mañana en periodo de la siega. Llega el verano y el Alcotán de la Atalaya nos avisa de que los cereales ya se pueden segar. Por la noche preparamos las hoces, las zoquetas el dedil y el manguito y nos vamos pronto a dormir pues mañana a las cuatro, después de comer unas galletas y beber una copa de aguardiente, saldremos para El Cualvillo.
Ya llevamos cuatro horas segando y hora y media de viaje, el sudor y el esfuerzo te secan la boca y por el hambre te entraba como una carcoma en el estómago.
Por fin aparece el acarreador con los machos y la cesta que le dio la abuela, con pan, vino y todo lo bueno que se guardaba de la matanza en la olla; los chorizos, las costillas, el, lomo y un trozo del jamón que hay colgado en la despensa.
En el talego dos botellas de vino que todavía está fresco.
Vamos a “tomar pan”
Como no hay ninguna sombra, nos sentamos donde nos parece el mejor sitio y damos cuenta de la vianda. Luego atamos los haces a las amugas, el acarreador regresa al pueblo y la abuela le dará la comida para los segadores.
-Come niño, que una jornada de siega es muy larga, y hay que alimentarse varias veces al día para poder resistir.

Autor: 
El barranco Valdilongo