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Podemos quedarnos con la definición del diccionario: Cortar las ramas de un árbol por encima de la cruz para que crezcan las laterales y se renueve con fuerza; o por ejemplo en una lechuga, quitar las hojas no comestibles.
Sin embargo al recordar los juegos mi niñez, el significado que le dábamos a escamochar era el de dejar en la ruina y la miseria, sin ninguna perrilla o canica al jugador contrario.
Cuando alguien había escamochado tu fortuna en el juego, te ofrecía jugar a crédito, y no era raro que muchos niños debieran canicas al jugador más experto.
Hacerse con una canica no era fácil. Muchas veces la única posibilidad era una botella de gaseosa, marca Pitusa o La Soriana, que tenía en su interior una bola de cristal a la que había que empujar con el dedo para poder beber el contenido y luego romperla para poder coger la bolita. No sé cómo algunos podían juntar más de cincuenta.
Otro juego era el que consistía en lanzar monedas a la pared. El que conseguía dejar su moneda más cerca, se llevaba las de todos los jugadores, así hasta que los escamochaba.

Autor: 
El barranco Valdilongo