Ser monstruoso convocado por los mayores cuando los hijos no se portaban bien y así poder mantenerlos a raya.
Al parecer secuestraba a los niños, se los llevaba en un saco, los despanzurraba y sacaba la grasa que después vendía para untos de las ruedas de carro y otros mecanismos.

Vuelve pronto a casa –me decía mi madre- o vendrá el sacamantecas y te llevará.

Autor: 
El Santero