Pequeño saco de tejido a mano, con una cinta que se cuelga al hombro.

Pero si el vino no se ha maladado, y sabe bien, metes la botella en el talego, cojes el cayado y te echas la azada al hombro y despues de pasar por el alcarcel y una tierra de ababoles vas al huerto a coger unas amielgas.

Autor: 
El Arrabal