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Voltear una campana con tal velocidad que el badajo debido a la fuerza centrifuga no llega a tocar el vaso y consecuentemente, no suena.

También se dice cuando un niño pequeño se queda sin respiración. Se le quita dándole unos golpecitos en la espalda para que vuelvan en sí.

Para encanar una campana hay que subir al campanario. Se accede desde el portalillo de la iglesia a través de una puerta que nos conduce a una escalera de caracol iluminada por una sencilla bombilla. La escalera discurre por detrás de coro. Una vez arriba se bascula una trampilla y allí están las campanas apoyadas en unas inmensas piedras labradas.

La primera y más pequeña es la de Nuestra Señora de la Asunción, sonido en Sol. Mide 91 centímetros de diámetro. Se fundió en 1970 en Alcalá de Henares, siendo párroco de Morcuera don Antonio Juez.

La otra es la de Cristo Rey, sonido en Fa. Fundida en el año 1920. Mide 103 centímetros de diámetro y dicen que pesa 633 Kg.

Los días de fiesta, para llamar a misa, los mozos subían a voltear las campanas y hacían apuestas sobre quien la encaba antes.

Además del volteo, había otros toques:

-Para fuego; Repique seguido de la campana grande: Fa-Fa-Fa-Fa-Fa-Fa…

-Para difuntos; La siguiente secuencia dejando un tiempo entre toques:

Sol-Sol-         - Fa / Sol-           -Fa.

Sol-Sol-          - Fa / Sol-          -Fa.

Mi abuela conocía todos los códigos, me decía: escucha atento para que un día se lo enseñes a tus nietos.

Autor: 
El barranco Valdilongo